Literatura
GUSTAVO ALENCASTRE
El poema que publicamos aquí es de Mario Florián escrito para el libro Avalancha de Gustavo Alencastre. Alencastre ha muerto, en la gente que lo conoció queda el recuerdo de un hombre idealista, luchador y soñador.
GUSTAVO ALENCASTRE
Cuando el sapiente Garcilaso ya no dice nada
cuando Matto de Turner es espiga de silencio,
cuando Aréstegui es una piedra muda,
cuando Humberto Pacheco se vuelve polvo,
cuando Oswaldo Baca reposa en una tumba incaica,
cuando de Uriel García no queda sino el eco de su voz
y su presencia,
cuando Valcárcel cierra su circulo de amauta,
cuando todos piensan a lo Sancho,
en esa misma circunstancia, en ese mismo instante,
un hijo pétreo de la bizarra Kanas,
una forma hecha por los golpes alfareros,
Alencastre,
piedra blanda,
tierra dura,
galga arrojada de las cumbres por los auquis,
por los vientos,
por las lluvias,
su voz dice en el Cusco: Flor de Kisa en la mañana
Galga encendida de los picos, eres Gustavo;
loco,
Quijote,
Iluminado.
Pero tú no solamente bajas, Alencastre.
Tú subes también: salto de puma,
zarpa de puma, vuelo de cóndor.
No te bastó la cima del Ausangati,
la nieve pura del Salqantay;
sobre un vértigo de abismos
fuiste a besar el rostro del Huascarán...!
Y sigues dando saltos, dando vuelos,
piedra rodante,
voz,
de halcones y glaciares,
de los tampus de los K’anas,
del mito de Santos Huayta
y la Cañihua:
estás buscando ahora , entre los soles,
la sombra de oro del Paititi;
estás buscando entre las lunas,
la pluma azul del Vilcabamba,
y ya has pisado, bajo las hojas secas,
la suave piel del Choquequirao....!
“Avalancha” es tu partida épica Gustavo.
Lleva en tu mochila este puñado de mi canto
Mario Florián
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